Punto focal: 3 maneras de establecerlo

El punto focal de una composición gráfica es el área de mayor interés y donde se enfoca la atención del observador. Puede ser establecido a través de un color, una forma, una tipografía o cualquier otro elemento que destaque del resto y se transforme así en el centro de interés. Idealmente deberíamos definir sólo uno. Si varios elementos compiten por la atención del observador, el diseño se debilita, gana en ruido y pierde efectividad. Es similar a lo que ocurre al subrayar las ideas principales de un apunte: si todo se destaca, entonces nada se destaca y daría lo mismo subrayarlo todo que dejarlo sin marcar.

ruido33Arriba: Diapositiva con demasiados elementos y similar jerarquía. El ojo del observador es obligado a realizar un gran esfuerzo para distinguir lo principal de lo secundario. Lo habitual es que la mayoría de los asistentes desista, aburridos y frustrados.

Con una ayudita del Photoshop (o programas similares)

A veces ocurre que sólo contamos con fotografías complejas, muy detalladas o incluso ambiguas para ilustrar nuestras diapositivas. En estos casos los programas de presentaciones suelen resultar insuficientes para focalizar la atención, y lo que se requiere es un programa editor de imágenes. Photoshop es el rey en este campo pero otros programas (incluso alternativas gratuitas como Gimp) pueden hacer un buen trabajo. Con un conocimiento básico de los mismos se pueden lograr resultados muy efectivos. Veamos tres posibilidades (aunque no son las únicas).

1.Recorte y reencuadre: Cuando una foto contiene demasiados elementos podemos recortarla para enfocar aquéllos esenciales y eliminar el resto. Si el nuevo encuadre está bien realizado, la imagen recortada contendrá la información que importa pero con mayor contundencia.

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2.Recorte y escalado: En el caso que sigue y debido a la Ley de semejanza, todos los personajes son percibidos como un grupo homogéneo. Pero si recortamos a uno de ellos y lo ampliamos tendremos un punto focal. Este recurso dota de mayor jerarquía al personaje y se lo percibe como más próximo al observador.

crop4crop53.Desenfoque: Como ya vimos en esta entrada, la falta de definición en una zona de la imagen ayuda a centrar la atención en los elementos mejor enfocados. En el ejemplo que sigue, el desenfoque está complementado con un zoom extremo.

crop6crop7Como hemos podido apreciar, las técnicas expuestas nos ayudan a guiar el ojo del observador hacia lo que queremos destacar en la diapositiva. Si bien requieren el empleo de software diferente al empleado en la presentación, los resultados pueden alcanzarse con un dominio básico de un programa editor de imágenes. Las herramientas involucradas son simples, aunque su uso incrementa dramáticamente la efectividad de la diapositiva.

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El isomorfismo en las presentaciones audiovisuales

La Gestalt es una teoría psicológica que explica la manera en que interpretamos la información que llega al cerebro a través de nuestros ojos. Según esta teoría, nuestro cerebro tiende a organizar las experiencias visuales en forma de patrones y totalidades y no como partes aisladas e individuales. De acuerdo a la Gestalt interpretamos lo que vemos basados en nuestras experiencias previas y recuerdos, un proceso que esta teoría denomina isomorfismo.

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Arriba: ¿La imagen del torno estremece? Es una respuesta isomórfica basada en nuestras experiencias previas en el consultorio odontológico.

De acuerdo al principio de isomorfismo, respondemos a las imágenes basados en nuestras vivencias y los entimientos que evocan. En otras palabras, asignamos significados a una imagen basados en lo que ya sabemos.

Un rediseño isomórfico

Las leyes de la Gestalt no conforman una teoría del diseño pero ayudan a detectar problemas de diseño y a ofrecer propuestas superadoras, más claras y efectivas. Si consideramos el principio de isomorfismo por el cual asignamos sentidos a las imágenes en relación a lo recordado, la diapositiva que sigue es insuficiente en términos isomórficos. El problema no es sólo el amateurismo que transmite el clip art sino su falta de correspondencia con una experiencia real y auténtica.

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Arriba: La imagen crea un clima infantil que no impulsa el consumo de carotenos ni destaca sus propiedades. Abajo: El rediseño basado en el isomorfismo de la fotografía apoya mejor el mensaje.

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Como puede observarse en la reformulación de la diapositiva, una mayor correspondencia isomórfica y una buena fotografía anclan de mejor manera el diseño. Esa es la influencia del realismo, que dispara sensaciones gustos y aromas que hemos experimentado con anterioridad. No importa si nunca hemos tomado jugo de zanahorias. Si alguna vez bebimos otros jugos frescos y naturales, el isomorfismo nos permitirá evocar la satisfacción que sentimos en esa ocasión y transferirla al jugo de zanahorias.

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Palettable convierte en un juego la elección de colores

Decidir los colores para una presentación suele ser motivo de preocupación, aunque en el blog hemos cubierto una serie de conceptos y varias herramientas que facilitan la tarea. Para quienes no desean complicarse demasiado con la teoría del color o están apurados, una buena solución de compromiso puede ser Palettable. Esta aplicación en línea es tan sencilla que administra la selección de colores mediante tres teclas del teclado: D para indicar que no nos gusta el color propuesto y pedir uno nuevo; L para indicar que el color nos agrada y se queda; y la tecla Retroceso para eliminar una selección.

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Arriba: La sencilla pantalla de bienvenida de Palettable, con un color propuesto al azar, su su código hexadecimal y las opciones de selección que se corresponden con el teclado.

Mediante este simple mecanismo, la aplicación permite seleccionar hasta 5 colores y conformar así una paleta básica en un par de minutos. Si la elección no resultara enteramente de nuestro agrado, siempre se pueden hacer ajustes mediante el ícono del ecualizador.

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Arriba: La pantalla con las 5 elecciones cromáticas y la ventana de ajuste de color.

Como puede verse, la aplicación es básica pero en su sencillez se encuentra su mayor fortaleza. Quienes estén apurados sabrán apreciarla.

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Antes de abrir PowerPoint…

Una comunicación visual efectiva no depende de la última versión de un programa ni de su manejo experto. Lamentablemente, poseer y dominar las herramientas para diseñar no garantizan un diseño efectivo. Esto solo puede lograrse mediante el conocimiento de principios de diseño que guíen la producción y el uso de esas herramientas.

En este sentido, el breve manual que sigue a estas líneas oficia de guía y presenta unos lineamientos básicos para armar una presentación. Como expreso en el prólogo, es apenas un material introductorio pero que puede orientar el diseño de una presentación eficaz.

 

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Las imágenes de una presentación: precauciones y cuidados

Una frase muy popular expresa que una imagen vale más que mil palabras. Quizás sea cierto, aunque estoy seguro que no aplica a cualquier imagen ni a cualquier situación. Una fotografía técnicamente mal resuelta o un concepto complejo de sintetizar gráficamente son ejemplos en los que una imagen puede resultar insuficiente y hasta desaconsejable.

Es verdad que la visión triunfa sobre los otros sentidos y por eso, desde este blog propongo diseñar diapositivas más visuales que textuales. Sin embargo y más allá de cuestiones técnicas, al emplear imágenes es necesario tener en cuenta aspectos semánticos. La creencia en la superioridad de la imagen sobre las palabras está tan instalada que tendemos a pensar que su significado es inequívoco, que todos entenderán lo que queremos expresar sin importar la imagen que elijamos. Esto es un error.

Las trampas de la imagen

Al elegir una imagen es necesario considerar los dos niveles de su interpretación: el denotado y el connotado. El primero es más objetivo, literal y está constituido por elementos de carácter descriptivo o representacional. El segundo es más subjetivo y tiene gran importancia cuando se emplea la imagen para generar respuestas emotivas. El diseñador Jorge Frascara lo ejemplifica en estos términos:

Jorge Frascara“Un plato con frutas pintado por un pintor del siglo XVII representa un plato con frutas para nosotros y para mucha gente, ese es el mensaje denotado. A nivel connotado en cambio, para algunos significa abundancia, para otros hedonismo, para otros vanidad y para otros falta de imaginación. Para todos, es un plato con frutas.”

Entonces, lo primero que hay que considerar es que las imágenes pueden generar diferentes interpretaciones o connotaciones en diferentes personas. En segundo lugar pero no menos importante, las imágenes pueden generar diferentes reacciones entre los asistentes a la presentación.

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Arriba: La diapositiva muestra una planta de brócoli en el contexto de una presentación sobre las bondades de dicha planta. Pero para algunos integrantes de la audiencia, la imagen resultaba repulsiva, para otros parecía un insecto y en otros generaba rechazo.

El control total del mensaje connotado es virtualmente imposible, porque depende de muchos aspectos personales  de cada asistente. Sin embargo es necesario controlarlo lo más que se pueda considerando los marcos cognitivos y culturales del público. Fundamentalmente, es imprescindible que el presentador no caiga en la trampa de usarse a sí mismo como único referente para juzgar la claridad con que serán interpretadas sus imágenes.

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Cómo evitar la sobrecarga informativa

¿Cuántas veces nos hemos “quedado cortos de tiempo” al presentar? ¿Decimos mucho o damos muchas vueltas para explicarnos? El problema con esto es que mientras más explicamos tratando de aclarar, oscurecemos y perdemos asertividad.

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En estas situaciones, las técnicas de tormentas de ideas o mapeado pueden resultar inconvenientes porque lo que se requiere es tamizar las ideas, destilarlas y reducirlas a su esencia tanto a nivel cuantitativo como cualitativo. ¿Cómo lograrlo? A continuación, tres recomendaciones al respecto.

1. Es mejor tener un punto central único y claro: El punto central es aquél que la audiencia debería recordar o poner en práctica luego de nuestra presentación. En mis cursos suelen preguntarme sobre la conveniencia de tener más de uno, pero el concepto de “puntos centrales” es en sí mismo una contradicción o por lo menos un inconveniente. Si tenemos dos o más mensajes clave, el impacto de cada uno se diluye y es más difícil recordarlos.

2. El punto central es un buen filtro: Tener sólo un mensaje central no implica la inexistencia de conceptos secundarios. A menudo éstos cumplen un rol importante pero siempre y cuando complementen el punto central. Tener presente este último nos ayudará a filtrar los mensajes que apoyen el concepto más importante. Los que no lo hagan sólo producirán ruido y deberíamos eliminarlos de la presentación.

3. Un guión es como una hoja de ruta: En términos comunicacionales, no alcanza con definir la idea central y las secundarias. Es necesario además guionarlas, darles un orden racional que las concatene y evite redundancias, a fin de no explicar de mil maneras distintas un mismo concepto. Un buen guión demanda un tiempo extra de preparación pero vale la pena. Como su nombre lo indica, nos guiará discursivamente y evitará que nos empantanemos y despistemos a nuestra audiencia.

En definitiva, todo se reduce a planificar el discurso antes de preocuparnos por los aspectos visuales de la presentación. Si queremos que entiendan nuestras ideas (y no abrumar con demasiada información) primero debemos destinar una cantidad de tiempo a ordenarlas. O como dice una voz popular de manera clara y concisa: Mejor pensar antes de hablar.

 

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¡A sacarle el jugo a nuestras cámaras!

En la entrada anterior vimos que a veces resulta inconveniente descargar imágenes de stock. Y mejor ni hablar del clip art, un recurso poco serio y obsoleto ¿Qué opción tenemos entonces? Una respuesta válida se encuentra en el bolsillo de quien tenga un teléfono inteligente relativamente moderno. Estos aparatos cuentan con cámaras más que decentes como para tomar nuestras propias fotos (incluso videos) y emplearlas en nuestras diapositivas. Otra alternativa la constituyen las cámaras digitales compactas, DSRL (las siglas en inglés para las cámaras reflex digitales) o híbridas (algo intermedio entre las dos anteriores.

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El problema con las cámaras modernas es que aún la más sencilla suele ofrecer un menú de opciones desconcertante, especialmente para el fotógrafo novato. A menudo hay demasiadas cosas para ajustar y establecer tales como calidad de imagen; tamaño de imagen; ISO; balance de blancos, etc. Frente a tantas opciones, no son pocos los que disparan en modo completamente automático.

Lo esencial, primero

En épocas de la película fotográfica, con una cámara básica era cuestión de apuntar y disparar. Con las cámaras digitales ya no es tan simple y es necesario comprender ciertas magnitudes de la imagen digital. Si queremos aprovechar la cámara más allá del automático es necesario entender estos conceptos.

1. Tamaño de imagen: Es la dimensión del ancho y largo expresado en pixeles. Por ejemplo, una cámara de 12 megapixeles permite capturar imágenes de 4000 x 3000 pixeles. El resultado de esa multiplicación es 12 millones y es a esa magnitud que refiere el prefijo de megapixeles (mega = millón). Semejante tamaño resulta excesivo para una presentación estándar con diapositivas  de 1024 x 768 px. Para no sumar peso y ralentizar a PowerPoint, es conveniente seleccionar un tamaño de imagen menor en los ajustes de la cámara.

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2. Calidad de imagen: Con el fin de reducir el peso en MB de las imágenes que capturan, las cámaras permiten establecer niveles de calidad. En el ejemplo que sigue, la primer foto fue tomada con el ajuste Normal, la segunda con Fine y la última con Superfine. Como puede observarse, con el ajuste en Normal aparecen distorsiones alrededor del borde de las ramas que no se observan con el ajuste en Superfine (sin no las aprecian, hagan clic para aumentar la imagen). Esto se debe al algoritmo de compresión jpg, que es el formato de grabación habitual de las fotos digitales. Con menor compresión obtendremos mayor calidad, pero fotos de más megabytes.

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3. Formato de imagen: La relación estándar entre ancho y alto (ratio, en inglés) de las cámaras compactas es 4:3. Esto significa que las fotos serán más próximas a un formato cuadrado. En cambio, muchas DSRL producen por defecto imágenes 3:2, similar a las obtenidas con las viejas películas de 35 mm. Finalmente, las cámaras que permiten grabar video suelen ofrecer además un formato más panorámico, con una relación 16:9 compatible con los modernos televisores LCD.

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Todos estos ajustes no son descriptos de manera estándar y varían su denominación según las marcas. Lo que es Normal en una cámara puede ser Básico o Bueno en otras, pero todas hacen referencia al mismo ajuste de calidad. A veces ni siquiera se emplean estos nombres y se usan íconos para establecer el ajuste. En todos los casos, lo mejor es consultar el manual de la cámara para no asumir valores erróneamente. Para una presentación estándar, con una calidad Normal y un tamaño de 1024 x 768 px será  suficiente.

Sin embargo y dependiendo del motivo fotografiado, a veces puede ser necesario elevar la calidad de la toma para evitar distorsiones (artifacts, en inglés). Éstas suelen aparecer con mayor frecuencia en gradaciones suaves de color, como cuando se fotografía un cielo que va de un azul oscuro a un azul celeste. Si la foto tiene muchos detalles como en un follaje tupido, con muchas ramas y hojas, las distorsiones serán menos apreciables a menos que se haga zoom sobre la foto.

 

 

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Sobre la conveniencia de usar menos imágenes de stock

La estrategia de ilustrar el discurso en vez de transcribirlo en las diapositivas es el núcleo, el punto central de los cursos que suelo ofrecer. Como suelen decir, una imagen vale por mil palabras. Pero no cualquier imagen tiene esa capacidad. Por ejemplo, un clip art que era una novedad en la década de los 90 hoy es un recurso perimido y poco profesional. Una mejor opción son las fotos con buena calidad compositiva y técnica. Muchos sitios web ofrecen la posibilidad de descarga de imágenes así a precios accesibles o incluso sin costo. Parece una solución ideal ¿no?

Un recurso para ser usado con precaución

Un stock fotográfico (como suele denominarse a esos sitios webs) puede parecer una panacea porque aseguran calidad y, mediante sofisticados buscadores, permiten hallar rápidamente la imagen que buscamos. Sin embargo, mi recomendación es que este recurso se emplee prudencialmente, sobre todo en el caso de las personas. ¿Por qué? Acá van tres razones.

1. No reflejan emociones reales: A menudo ocurre lo contrario y es evidente que los modelos están posando. Estas tomas suelen caer en el cliché o verse poco naturales. Realmente, ¿es tan gratificante atender llamadas en un call center?

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2. No reflejan fenotipos y costumbres pertinentes: Como latinos que somos, puede resultar difícil identificarnos con situaciones que involucran a personas con rasgos nórdicos, por ejemplo. La consecuencia es el desapego y la percepción de que esa realidad que se nos muestra es distante y ajena. ¿Nuestros empresarios se saludan como en la foto que sigue?

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3. Son omnipresentes: Las fotos de stock aparecen por todas partes. Están en todos lados, se reciclan a cada rato y se transforman en una fórmula repetida hasta el hartazgo. ¿Cuántas veces hemos visto la imagen del empresario que sonríe de frente? Esta clase de imágenes se ha vuelto un lugar común y ya no aportan interés.

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Las imágenes de personas descargadas de un stock corren el riesgo de ser los nuevos clipart mil veces vistos y artificiales. En esos casos una mejor opción pueden ser nuestras propias imágenes. Hace 2o años era difícil contar con imágenes digitalizadas y el clip art fue una solución simple y accesible. Pero gracias a la evolución tecnológica, en la actualidad un smartphone de gama media permite capturar imágenes con calidad técnica aceptable, editarlas en un nivel básico y hasta armar un pase de diapositivas. ¿Por qué desaprovechar semejantes posibilidades? Es cierto que reunir un grupo de gente y organizar la toma lleva tiempo, pero los resultados serán personalizados, creíbles y más efectivos.

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MaterialPalette: colores sin esfuerzo

Luego de definir la estructura del discurso y al momento de ilustrarlo, una preocupación legítima es cómo definir una paleta de colores efectiva. Cualquiera sea el esquema de color que se decida, siempre es útil ver un ejemplo de aplicación para verificar la manera en la que los colores se comportan en conjunto.

Una herramienta simple pero efectiva

Generadores de paletas de colores hay muchos, pero uno de mis favoritos es materialpalette. Lejos de presentarse como una herramienta compleja como sinónimo de potencia, esta aplicación en línea hace de la simplicidad y la limitación sus principales fortalezas. Su interface no puede ser más minimalista. Luego de cargar, lo primero que le indica al usuario es que debe elegir 2 colores entre una oferta de 19 opciones básicas.

palette1Arriba: La interface de la aplicación y su oferta de colores. El usuario debe elegir 2 colores hacienco clic sobre ellos.

Una vez definido el par de colores, la primera opción elegida es asignada al color oscuro primario; mientras que la segunda se destina a un color contrastante, para dar un acento y destacar algún elemento. A partir de este par, colorpalette genera 6 tonos accesorios para el texto, fondos y divisores de una simulación que muestra cómo combinan.

palette2Arriba: Luego de elegir los dos colores, el sistema muestra la paleta generada y una previsualización de su potencial aplicación.

Si la elección es satisfactoria, el usuario puede descargar la paleta en una variedad de formatos e implementarla en su programa de presentaciones. A pesar de lo espartano de su concepto, esta aplicación resuelve la cuestión del color de modo rápido y efectivo. Si llegó la noche anterior a la presentación y aún no definieron su paleta, sin dudas apreciarán las características de colorpalette.

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De acá hasta allá: cómo guiar el ojo alineando fotos

Una simple fila de fotos puede constituirse en un poderoso recurso para destacar un mensaje textual. No sólo produce resultados atractivos; también es fácil de realizar. Basta con alinear varias fotos de idéntico tamaño comenzando desde el margen izquierdo. Luego se ubica el texto a la derecha y los ojos de la audiencia serán guiados directamente a dicho texto. El efecto se potencia cuando se emplean diapositivas más cercanas a la relación 16:9 en lugar de las tradicionales 4:3 de toda la vida, tal como puede verse a continuación.

trayecto1Arriba: Como occidentales que somos, nuestros ojos barren el espacio de izquierda a derecha. Así, las fotos en esta diapositiva proponen un recorrido visual que conduce la mirada hacia el título y la bajada, que a su vez son acentuados por otra imagen que clausura el trayecto.

La técnica en 3 pasos

El trayecto de imágenes es más efectivo cuando las imágenes tienen las mismas dimensiones y están alineadas, lo que permite que los ojos se deslicen naturalmente a través de ellas. En estos casos el escalado, alineado y recorte de las fotos son fundamentales tal como vimos en la entrada anterior. Dicho esto, veamos como aplicar la técnica en 3 pasos con un ejemplo concreto.

1. Construye el recorrido. Dispone tus fotos en una hilera que comience en el borde izquierdo y termine poco antes del borde derecho (esta brecha evita que la atención fugue de la diapositiva). Ten cuidado de no dejar separaciones entre las fotos; de lo contrario el barrido tendrá interrupciones indeseadas.

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2. Establece un punto focal. Un elemento extra como un logo o un objeto silueteado al final del recorrido ayuda a cerrar la composición. El contraste de formas (fotos rectangulares vs elemento de formas libres) y una ligera superposición dirige la atención hacia la zona principal de la diapositiva.

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3. Agrega el texto. Ubica el texto aplicando el principio de alineación para que quede vinculado visualmente a las imágenes. Prueba alineando el texto con un borde vertical de las últimas fotografías.

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Para tener en cuenta…

La idea que subyace en la aplicación de esta técnica es que la mirada fluya sin interrupciones y de manera dinámica, efectiva. Para lograrlo ten en cuenta estas consideraciones finales:

Anima el trayecto. Puedes reforzar el efecto aplicando una animación para hacer aparecer las fotos en forma secuencial desde la izquierda. En lugar de animaciones extravagantes como giros o saltitos (que reclaman demasiada atención) prefiere recursos más sutiles.

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Nivela a la altura de los ojos. Idealmente, el trayecto de fotos debería ubicarse por encima de la línea media de la diapositiva. Esto es más interesante desde el punto de vista compositivo y resulta más natural a la visión humana.

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Evita los saltos. El recorrido se optimiza cuando las fotos son similares en forma y tamaño. Las irregularidades como las que se ilustran a continuación reducen la efectividad, ya que ralentizan el barrido e incluso pueden detenerlo.

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Deja una brecha significativa. La estrategia de dejar una brecha pretende detener el barrido de los ojos. Si la brecha es muy angosta, los ojos continuarán su recorrido más allá del borde derecho.

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Más es mejor. Pocas fotos restan fluidez al movimiento ocular porque el mayor tamaño de las fotos demanda demasiada atención, forzando a los ojos a escanear cada una y no al recorrido como una totalidad.

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