Malas costumbres


El principio que defiendo en este blog se basa en que la costumbre de proyectar diapositivas cargadas de texto atenta contra una comunicación clara, por lo que recomiendo hacerlas más visuales y menos textuales. ¿Y por qué esta costumbre es ineficiente? Ya sabemos que la audiencia no acude para vernos la nuca y que no puede leer y escuchar simultáneamente, pero hay más.

Ilegibilidad. Quien proyecte listados reducirá el cuerpo (tamaño) tipográfico para poder incluirlo todo en sus diapositivas. En consecuencia, serán ilegibles más allá de la segunda fila.

Aburrimiento. El público que pueda leer tenderá a hacerlo en vez de atender al presentador. Y como el público lee más rápido de lo que el ponente puede hablar, perderá expectativa y el tedio entrará en escena.

Desconexión. Como la audiencia lee más rápido que el presentador, se aburrirá de esperarlo y se desconectará para mandar un sms, descargar el correo o dormir una siesta.

Inseguridad. Si todo el discurso está en las diapositivas parecerá que el presentador no se preparó y no tiene claro su discurso.

Una pregunta simple, varias respuestas

Si proyectar mucho texto es tan inapropiado ¿Por qué muchos acostumbran presentar así? Según algunos autores, la responsabilidad es de Microsoft. Para ellos, los asistentes y plantillas de PowerPoint inducen a esta mala praxis.

En mis cursos, los alumnos apuntan otras causas. Muchos de ellos tienen miedo de olvidar su discurso y por eso llenan de texto sus diapositivas. Este es un punto importante. Nada más catastrófico que enmudecer y no saber qué decir. Por suerte, existen varios recursos que pueden ayudarnos a recordar (los estudiaremos pronto), evitando usar las diapositivas como el teleprompter de los noticieros.

Otra causa que mis alumnos mencionan a menudo es el factor tiempo. Cuando éste escasea, es más rápido copiar de Word y pegar en PowerPoint. Tienen razón. Pero rápido no equivale a efectivo y la efectividad demanda cierto esfuerzo. Si de la presentación depende una calificación, una financiación, una venta o cualquier otro tema igual de importante, ¿no vale la pena asignarle la correspondiente cuota de tiempo y energía? ¿Por qué no reservar tiempo para dar un buen uso al slideware?

Mostremos respeto

Recuerden que la estrella de la presentación es el disertante, no sus transparencias. Si todo lo que va a decir está en sus diapositivas ¿para qué se necesita al presentador? ¿Por qué no manda el archivo por e-mail y evita molestias al auditorio? La audiencia siempre merece nuestro máximo respeto. No la defraudemos leyéndole diapositivas.

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5 respuestas a Malas costumbres

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  3. Nazaret dijo:

    Estoy muy de aucerdo contigo!! estas en todo correcto!

  4. Pingback: Ojo al piojo, somos seres visuales | Diseño de presentaciones

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