El retrato ¿una herramienta demasiado poderosa?


Diversos estudios psicológicos concluyen que las imágenes de rostros humanos llaman poderosamente nuestra atención. Esto es algo que los publicistas saben desde hace mucho y aplican a diario en sus gráficas. Como canta Joan Manuel Serrat: “… la gente va muy bien para ilustrar catálogos…” Basta salir a la calle para encontrar numerosos ejemplos de la pregnancia de estas imágenes.

caras1Arriba: Carteles de vía pública con modelos mirando de frente. El diseñador de los afiches sabe que si nos miran, devolvemos la mirada.

Como vimos en una entrada anterior, las fotos de gente y de rostros son ideales para ilustrar la historia contenida en nuestra exposición. No hay sustitutos. El retrato es una herramienta poderosa, pero tanto poder implica ciertos riesgos.

Un uso cauteloso

Sabemos que a menudo el poder sin control genera graves problemas. En el caso de nuestras diapositivas debemos tener en cuenta que si usamos retratos, esas imágenes serán lo primero que vea la audiencia. Los rostros son tan pregnantes que incluso pueden seguir reclamando la atención más allá del primer vistazo. Esto es un problema si un texto o cifra debe destacar en la diapositiva. En este caso, el rostro se transforma en ruido.

caras2Arriba: La imagen compite con el texto por nuestra atención y no resulta fácil desviar la mirada del rostro a la información de la derecha. Lo más probable es que permanezcamos mirando la figura humana. Abajo: La diapositiva funciona mejor si el texto se compone como un titular. Para minimizar distracciones, la tipografía está ubicada a la altura de los ojos.

caras3

Una forma de evitar que los rostros compitan con el texto consiste en usarlos de perfil. La idea es que la mirada de la foto apunte al texto, guiando los ojos de la audiencia a la información esencial. Como los seres humanos somos naturalmente curiosos, tendemos a mirar en la dirección en la que otros están mirando.

caras4Izquierda: La figura humana es más grande y colorida que el texto y por eso es lo primero que vemos. Sin embargo, está mirando al texto y así redirige nuestra atención. Derecha: La imagen está usada ineficientemente, ya que mira hacia afuera de la diapositiva generando ambigüedad.

Las caras humanas pueden ser muy distractivas si no las usamos con cuidado. No digo que si vamos a usar retratos en nuestras disapositivas deban ir siempre de perfil. Cada caso y tópico es diferente. Mi punto es que si decidimos incluir rostros lo hagamos con cuidado, controlando el poder de estas imágenes para que no se conviertan en ruido.

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