Las animaciones y transiciones ¿Recurso útil o distracción?


En una presentación típica podemos verificar que la audiencia procesa la información leyendo, escuchando y viendo. Científicos como el Dr. Barchach o el Dr. Medina nos enseñan que somos seres muy visuales, y entendemos mejor cuando también vemos en vez de solo escuchar o solo leer. Pero a pesar de la evidencia científica, muchas presentaciones continúan cargadas de texto. Si contienen alguna imagen, suele ser a modo decorativo. Este enfoque, muy poco eficiente, es incluso más común en el caso de las imágenes en movimiento.

El movimiento llama poderosamente la atención

Como seres visuales, somos muy sensibles al movimiento. Esto está enraizado en nuestro pasado evolutivo, cuando escaneábamos la sabana tratando de detectar depredadores, oportunidades reproductivas y alimentos. Podemos aprovechar esta característica en nuestras presentaciones, usando las animaciones para dirigir y mantener la atención de la audiencia. Una buena manera consiste en “disfrazar” un listado animando sus ítems, de modo que aparezcan de a uno por vez. Así podremos sincronizar lo que mostramos con lo que decimos, manteniendo la expectativa por el ítem siguiente en vez de develarlos a todos en una lista típica.

jobs0Arriba: Steve Jobs impedía que su audiencia se le adelantara sincronizando cada ítem con sus palabras.

Otro buen uso del movimiento es el que revela Nancy Duarte en Slide:ology, su inagotable libro. Cuando se trata de líneas de tiempo o de procesos, una diapositiva puede resultar insuficiente. El costo de encajar la información en ella suele ser la ilegibilidad. Para esas ocasiones, puede ser útil dividir el contenido en dos o más diapositivas que podemos conectar luego en PowerPoint con la transición “empujar a la izquierda” o su equivalente de otros programas. La audiencia percibirá todo como un único espacio y la información será visible.

Captura de pantalla 2014-05-09 a la(s) 15.46.45Arriba: Las dos diapositivas se percibirán como un solo espacio al aplicarle la transición Push Left (empujar a la izquierda). El truco es alinear perfectamente sus contenidos.

El desafío es, entonces, convertir diapositivas llenas de texto en diapositivas más visuales para que se entiendan mejor o impacten a nivel emocional. Frente a una diapositiva con muchas palabras deberíamos preguntarnos ¿Cómo puedo reemplazar el texto por imágenes? ¿Esta foto causará el efecto deseado en la audiencia? ¿Una animación me ayudará a clarificar mi mensaje? Si la respuesta fuera negativa, deberías abstenerte de usar esos recursos. Sin un motivo que los justifique, las animaciones terminarán siendo más una distracción o un adorno que desviará la atención de lo importante.

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