Ni antipáticos ni simpáticos… ¡empáticos!


Tal como expresa su nombre, este es un blog sobre diseño y no sobre técnicas o programas de presentación. Me parece importante señalar esta diferencia porque cuando alguien planifica lo que va a exponer a una audiencia específica para generar un efecto deseado, esa persona está diseñando; aunque no tenga el diploma de diseñador y no opere software de diseño.

Diseñar, para mí, implica que el diseñador se vuelva invisible. Como presentadores que diseñan sus presentaciones, esta afirmación les puede resultar contradictoria. Iluminados por los spot y ubicados en el escenario, resulta fácil pensar que los expositores son la estrella del evento. La gente acude a verlos y escucharlos ¿Cómo podrían volverse invisibles?

No se trata del presentador sino de su audiencia

Una presentación no es un espacio para el lucimiento personal ni para hacer amigos, provocar o generar controversia. No es un ejercicio de autoexpresión artística sino un acto de diseño con un objetivo claro: que la audiencia entienda, recuerde y actúe en consecuencia. En este sentido, la estrella de la presentación son los asistentes, no el presentador. Solo mediante este cambio de paradigma es que una presentación se vuelve efectiva.

audiencia24Arriba: Un buen presentador se pregunta por su audiencia, sus expectativas y la manera en que puede facilitarle la comprensión de la exposición.

Lamentablemente, a menudo ocurre lo contrario y los presentadores sucumben ante sus egos. Cuando el presentador se considera la estrella del show, olvida a su audiencia al procurar deslumbrarla con todo lo que sabe. El resultado son presentaciones llenas de tecnicismos incomprensibles, abuso de recursos y efectos de software, incumplimiento del tiempo de exposición asignado, textos ilegibles más allá de la tercera fila, etc.

Entender las diferencias es la clave de la presentación exitosa

Diseñar una presentación efectiva implica reconocer que frente a nosotros hay un “otro” diferente que entiende, conoce y percibe de manera diferente. No solo es diferente sino que es respetable en su diferencia y un buen diseño la tiene en cuenta. Veamos un ejemplo de diseño y empatía, que es la capacidad de identificarse mental, física y afectivamente con otras personas.

Arriba: Los trajes de embarazada ayudan a los diseñadores e ingenieros de Ford a proyectar autos más accesibles. No tiene subtítulos en español, pero las imágenes son lo suficientemente elocuentes.

El anterior es un ejemplo de diseño industrial pero es aplicable a la comunicación audiovisual. Al diseñar las diapositivas es necesario que pensemos en quien esté sentado en la última fila. Mejor aún es sentarse en esa última fila y testear nuestra presentación: ¿Se ve y se escucha bien desde allí? ¿Hay potenciales distracciones que pueden evitarse? Responder estas preguntas requiere apertura mental, humildad, paciencia y disposición para ver nuestra exposición con los ojos de nuestra audiencia. No para ganar su simpatía o evitar su antipatía, sino para alcanzar una relación empática que beneficie tanto al presentador como a su público.

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