Apuntes, resúmenes y avances


Una práctica habitual en los organizadores de conferencias consiste en solicitar por adelantado los archivos digitales de las mismas. La idea que sustancia este pedido es que la impresión de las diapositivas funcione como un adelanto para potenciales interesados, como apunte de los asistentes o como resumen para quienes no puedan asistir. En estos casos suelo negarme respetuosamente

¿Por qué?

En primer lugar, porque como como todos los docentes y presentadores experimentados saben, retener la atención de la audiencia es siempre un desafío. Si la organización difunde mis diapositivas entre los asistentes antes de mi exposición, la expectativa por lo que voy a decir se diluye y ya no habrá espacio para la sorpresa. En esa instancia, ganar nuevamente el interés de los asistentes requerirá un esfuerzo mucho mayor.

Segundo, mis diapositivas están diseñadas para ilustrar mi exposición en vez de transcribirla. No están pensadas para que se sustenten por sí mismas y la mayoría no tienen sentido sin mi presencia activa. Por esto, quienes sólo las vean (a manera de avance o de registro) sólo tendrán una idea confusa de la conferencia.

PrintMultipleSlides02Arriba: Cuadro de impresión de PowerPoint que permite elegir la disposición de las diapositivas en la página. Su uso debería restringirse a limitadas prácticas que no estén vinculadas a la difusión del material a exponer.

Una alternativa superadora

En vez de emplear las diapositivas como síntesis de la exposición ¿por qué no producir un verdadero apunte? Una síntesis bien redactada nos libera de la tentación de incluir demasiado contenido en las diapositivas. Mi estrategia para su confección reside en el supuesto de que si nunca vuelvo a ver a los asistentes, el apunte reseñará los puntos esenciales que deben recordar y las pruebas racionales (estadísticas, cuadros, etc.) que apoyaron mi disertación.

leer

La clave en este caso consiste en distribuirlo al finalizar la conferencia, ya sea en forma impresa o digital. Esto facilita que los asistentes se concentren en mi exposición, algo que no ocurriría si ellos cuentan con el apunte al comienzo de la misma. Incluso si se les advierte que no necesitan leerlo hasta después de la exposición, lo harán por pura curiosidad. Es la naturaleza humana, y no conviene luchar contra ella durante la presentación.

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